miércoles, 4 de marzo de 2009

Detrás de la puerta.

Es extraño este sentimiento, estoy frente a frente con aquella puerta que desde la infancia me han negado acceso. Mis manos tiemblan de emoción, mi corazón esta palpitando tan fuerte que lo siento casi salir del pecho, mis piernas se estremecen y mis ojos dejaron de parpadear inconscientemente. Tome el picaporte de la puerta lo gire lentamente y la puerta se abrió lentamente. No pude ver nada atreves de ella, la habitación era muy oscura y una niebla ligera salía y a penas cubría mis tobillos, aun con miedo decidí caminar. Escuche la voz de una mujer hablando en otro idioma, me sonaba irlandés pero en realidad no tenia ni la mas mínima idea.

De pronto fue cuando una pequeña luz comenzó a alumbrar la habitación y se iba alejando, el cuarto de pronto se convirtió en un pasillo largo e infinito, al parecer el miedo había abandonado mi mente, y ahora solo pensaba en seguir el himno angelical que provenía de algún lugar. La voz comenzó a aumentar cada paso que avanzaba y el destello se convirtió en un eterno resplandor y al estar en lo que parecía una habitación blanca en ves de sombría y lúgubre vi frente a mí una chispa volando, era la que provocaba aquel brillo. Pasaron miles de cosas por mi cabeza y no encontraba el motivo de aquel fulgor, y decidí tocarlo con la punta de mi dedo índice de mi diestra, y justo en ese momento todo cambio.

Abrí mis ojos y me encontraba frente a la puerta de nuevo, con aquel extraño sentimiento, mis manos temblando, mis piernas estremeciéndose, mi corazón tan acelerado que lo sentía fuera de mí y mis parpados trabajaban inconscientemente. Sacudí mi cabeza haciendo volar mis ideas por toda la habitación, tome el picaporte de la puerta y lo gire, la puerta se abrió lentamente y sonreí.

Radio.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Incompleto.

Para dar inicio, hago una entrada con un poema escrito por mi.


Hoy desperté bajo el terrible silencio del alba posándose en todo aquello que se cruce a en su camino y situé mis ojos tristes sobre tu tan feliz sonrisa, y es que el simple hecho de dedicarte un minuto o una hora del día es sinónimo de impotencia al no tener la fuerza necesaria para mirarte a los ojos y decirte todo este dolor, todo este sufrimiento, todo este amor que provocas en mi.

Quisiera poder sentirme tranquilo y confortable al tenerte frente a mí, necesito un minuto de silencio por tanto amor que ha muerto dentro de mí y es que no he podido expulsar nada desde que te vi, temo por la desdicha de un rechazo o el vacio sonido del adiós. Frente a mi cama danza tu silueta imaginaria de un lado hacia otro y yo aun no me atrevo a tomar tu mano y pedirte bailar esta pieza. Al ritmo del compas de una melodía que no está sonando contemplo como en aquella silueta se dibuja una sonrisa que yo se va dirigida a mí.

Miro al espejo y me pregunto si aquel momento que mi mente creo y mi alma añoro algún día se volverá real, y divago por lo más profundo de mi ser y me pierdo aunque se no estar perdido y me siento incompleto.



Radio.