Es extraño este sentimiento, estoy frente a frente con aquella puerta que desde la infancia me han negado acceso. Mis manos tiemblan de emoción, mi corazón esta palpitando tan fuerte que lo siento casi salir del pecho, mis piernas se estremecen y mis ojos dejaron de parpadear inconscientemente. Tome el picaporte de la puerta lo gire lentamente y la puerta se abrió lentamente. No pude ver nada atreves de ella, la habitación era muy oscura y una niebla ligera salía y a penas cubría mis tobillos, aun con miedo decidí caminar. Escuche la voz de una mujer hablando en otro idioma, me sonaba irlandés pero en realidad no tenia ni la mas mínima idea.
De pronto fue cuando una pequeña luz comenzó a alumbrar la habitación y se iba alejando, el cuarto de pronto se convirtió en un pasillo largo e infinito, al parecer el miedo había abandonado mi mente, y ahora solo pensaba en seguir el himno angelical que provenía de algún lugar. La voz comenzó a aumentar cada paso que avanzaba y el destello se convirtió en un eterno resplandor y al estar en lo que parecía una habitación blanca en ves de sombría y lúgubre vi frente a mí una chispa volando, era la que provocaba aquel brillo. Pasaron miles de cosas por mi cabeza y no encontraba el motivo de aquel fulgor, y decidí tocarlo con la punta de mi dedo índice de mi diestra, y justo en ese momento todo cambio.
Abrí mis ojos y me encontraba frente a la puerta de nuevo, con aquel extraño sentimiento, mis manos temblando, mis piernas estremeciéndose, mi corazón tan acelerado que lo sentía fuera de mí y mis parpados trabajaban inconscientemente. Sacudí mi cabeza haciendo volar mis ideas por toda la habitación, tome el picaporte de la puerta y lo gire, la puerta se abrió lentamente y sonreí.